LAS VIOLENCIAS INVISIBLES-VIOLENCIA EN LOS CUIDADOS

25 de noviembre
Un día que no debería existir, pero que sigue siendo imprescindible. Un día para nombrar lo que aún pretende esconderse. Un día para alzar la voz por todas aquellas mujeres que, en silencio o en grito, sobreviven, resisten, cuidan y sostienen la vida mientras cargan con heridas que nadie debería llevar.
Hoy comenzamos recordando una historia que podría ser la de muchas.
La historia de una mujer que un día se sabía valiente, fuerte, segura de sí misma, acompañada por quienes veían en ella un gran potencial. Hasta que chocó con la piedra que la hizo caer: un maltratador.
Alguien que confundió amor con dominio; que necesitó aplastar, humillar, someter… y que convirtió una relación que empezó siendo luz en una sombra que fue apagándola poco a poco.
Como tantas mujeres, dejó de reconocerse, creyendo que le necesitaba, cuando en realidad era él quien necesitaba a alguien a quien romper.
Esta carta es suya, pero también es de todas.
De quienes han sido muñeca de trapo en manos de alguien que decía quererlas.
De quienes hoy siguen luchando por reconstruirse.
De quienes aún no han podido salir.
Este manifiesto es por ellas.
En este espacio, vamos a nombrar recordar a las mujeres asesinadas oficialmente por violencia de género, por esa desigualdad cruenta que mata.
Según datos oficiales, 38 mujeres este año. Cada una con un nombre, una vida. Con sueños, esperanzas, mujeres completas con futuro, miedo, risas y heridas. 38 vidas arrancadas de vecinas, madres, hijas, amigas. Mujeres que no debieron morir. 38 historias que no volverán a escribirse. Voces que no volverán a sonar en sus casas, en las calles, en sus trabajos. 38 voces silenciadas.
Nuestra mirada este año: las mujeres cuidadoras
Desde el CDR Carrión y Ucieza y COCEDER ponemos el foco en las mujeres cuidadoras, profesionales y no profesionales; madres, hijas, hermanas, abuelas.
Mujeres que sostienen hogares, familias y vidas enteras. Mujeres que cargan con una responsabilidad imprescindible pero invisibilizada.
Y precisamente esa invisibilidad las hace más vulnerables ante las violencias.
Hoy denunciamos:
- La dependencia económica: Que obliga a muchas mujeres cuidadoras a permanecer en relaciones dañinas o violentas por no contar con recursos propios ni alternativas. Exigimos que el cuidado no siga condenando a la pobreza ni a la subordinación.
- El aislamiento social: Las cuidadoras dedican su tiempo y energía a otros, quedando sin redes de apoyo, sin espacios propios, sin descanso. El aislamiento es terreno fértil para la violencia: no lo aceptamos.
- La normalización del sacrificio femenino: Una cultura que enseña a las mujeres a soportar, renunciar, aguantar. A callar. A poner siempre primero a los demás. Eso también es violencia. La entrega no puede ser obligación ni destino.
- La doble carga emocional: Ellas cuidan, pero rara vez son cuidadas. Sostienen, pero casi nunca se las sostiene. Su dedicación es imprescindible, pero su reconocimiento es mínimo. Queremos un modelo que no convierta el amor en renuncia. Reivindicar a las cuidadoras es exigir un cambio estructural. Un modelo social en el que los cuidados sean compartidos, valorados, protegidos y dignificados. Un modelo que no exponga a las mujeres a riesgos, silencios o violencias por cumplir un rol que la sociedad da por hecho.
¿Qué exigimos?
- Mayor prevención y educación, con programas que promuevan una educación que rompa con los mandatos de género que perpetúan la desigualdad y el control.
- Políticas públicas efectivas y accesibles, que reconozcan y garanticen un apoyo real a las víctimas, vivan donde vivan.
- Visibilización constante, para que las acciones contra la violencia de genero no sean cosa de un día o gestos aislados, sino parte de una cultura activa que reconoce y denuncia la violencia.
- Memoria activa: honrar a cada mujer asesinada, recordarlas para que no se vuelvan meras cifras y que su recuerdo impulse cambios reales.
Hoy, 25N, afirmamos:
Las mujeres no nacen para sacrificarse.
No nacen para sostener solas al mundo.
No nacen para ser víctimas.Nacen para ser libres.
Y mientras una sola mujer siga atrapada por la violencia, la dependencia o el silencio, seguiremos luchando.
Hoy, unidas, decimos ¡Basta!
Por las que fueron, por las que son, por las que serán.Porque sin mujeres libres,
no hay cuidados posibles.
No hay sociedad posible.
No hay vida posible.

